Caminamos porque alguien que parece inteligente nos motiva a movernos a caminar. Entonces empezamos a dar algunos pasos.
Algunas veces nos damos cuenta que estos pasos nos dejan más cansados y agotados, pero continuamos porque sin la menor duda, sin la menor conciencia nuestra voluntad ha quedado comprometida con una persona muy inteligente.
Todas las ideas, referencias y aportes que recibimos de los demás son indiscutiblemente valiosas para nuestra vida, nos pueden servir de orientación y nos aportan luz, siempre y cuando nos tomemos el tiempo de traerla a la conciencia y sentir que producen en nosotros.
Que tan lejos o que tan cerca están mis deseos, mis pensamientos o mis sentimientos de estos pasos que estoy dando, dejando mi poder de decisión o mi voluntad en otra ser fuera de mi.
Si en algún momento necesito negarme a mi misma para continuar avanzando, si en algún momento por continuar avanzado necesito dañar a las personas que digo amar, a las personas que se ocupan y preocupan por bienestar...entonces es momento de detener mi ciego caminar y darme cuenta hacia donde estoy dirigiendo mis pasos.... un buen dato es recordar que aún en los caminos más oscuros siempre hay una luz al final. Abre bien los ojos y el corazón y mira lo que es preciso mirar.
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