Estamos creando consciencia de los movimientos de nuestro cuerpo, para desde ahí encontrar y encontrarnos con nuestro propio ritmo, el que nos hace vibrar, repicar o resonar como tambores vivientes.
Nos paramos y encontramos nuestro centro y desde ahí experimientamos una gama de movimientos y acrobacias que creiamos reservadas para otros, balancer el torso, poner el acento con el pie o con la cadera, repicar con el pie, mover, fluir, dejar ir y dejarse llevar para el propio disfrute.
Una camino que nos hace reencontrarnos con la magia de ser mujeres, diosas, capaces de encantar y hechizar al ritmo de la clave en un movimiento que empieza con el sol y termina con la luna de mi cuerpo paisaje.
Un, dos, tres, dos, tres... movimientos y pausas unas veces más lentas otras más rapidas la clave del baile, para mi la clave de la vida.
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